La velocidad no es un capricho técnico: es la diferencia entre que alguien lea tu página o vuelva a los resultados de búsqueda. Y Google lo mide con datos de usuarios reales, no con tu conexión de fibra.
Las tres métricas que importan
- LCP: cuánto tarda en verse el elemento principal. Normalmente, la imagen del hero
- CLS: cuánto salta el contenido mientras carga. Culpables: imágenes sin dimensiones y fuentes
- INP: cuánto tarda la página en responder cuando tocas algo
Qué arreglar primero
En el 90% de los casos, la mitad del problema son las imágenes: formatos antiguos, sin comprimir y sin tamaño declarado. Convertir a WebP y declarar ancho y alto ya cambia dos de las tres métricas.
Lo que casi nadie mira
Las fuentes y los scripts de terceros. Un chat, un mapa incrustado y dos píxeles de seguimiento pueden pesar más que toda tu web. Carga lo que necesites y hazlo tarde.