En el Maresme sur no compites con el pueblo de al lado
De Montgat a Premià la frontera con Barcelona es un tecnicismo. Quien vive en Tiana o en El Masnou tarda menos en llegar a Sant Andreu que a Mataró, y cuando busca un servicio no le aparece el negocio de su calle: le aparecen los tres primeros de Barcelona, que llevan años trabajándoselo y tienen cientos de reseñas.
Contra eso no se gana repitiendo el nombre del municipio treinta veces. Se gana con lo que un negocio de Barcelona no puede ofrecer: desplazamiento sin coste, disponibilidad el mismo día, conocer el edificio o la zona. Eso hay que escribirlo explícitamente en la web, porque es exactamente lo que el cliente está dudando cuando compara.
Y se gana en la ficha de Google, que en esta franja pesa más que en ningún sitio: el radio de búsqueda de alguien que está en Montgat pilla igual Badalona que Vilassar, así que las reseñas y la categoría deciden más que el texto de la web.
El verano se posiciona en febrero
De Calella a Malgrat hay negocios que hacen la mitad del año en tres meses. El error que vemos cada temporada es el mismo: la web se toca en junio, cuando ya empieza a entrar gente, y para entonces Google lleva semanas decidiendo a quién enseña.
Una página nueva tarda entre seis semanas y tres meses en asentarse. Si quieres estar arriba en julio, eso se escribe y se publica en febrero o marzo. No es una preferencia nuestra: es el tiempo que tarda el buscador, y no hay presupuesto que lo acelere.
Con los negocios de temporada trabajamos al revés que con el resto: se planifica el calendario primero —qué páginas tienen que estar listas y en qué mes— y se ejecuta contra ese calendario, aunque signifique meses de invierno en los que aparentemente no pasa nada.
Una parte de tu comarca busca en catalán, y casi nadie lo cubre
Esto lo sabemos por nuestra propia web, no por un estudio: todas las búsquedas en catalán con las que nos encuentran son de gente escribiendo «disseny web», no «diseño web». Existen, son constantes, y la mayoría de webs de la comarca están solo en castellano.
No significa que haya que traducirlo todo mañana. Significa que hay consultas con competencia casi nula esperando a quien se moleste en escribir una página en condiciones, y que si tu negocio ya atiende en catalán es raro que la web no lo haga.
Lo que no sirve es el traductor automático colgado en un botón: Google lo detecta, y una versión a medias posiciona peor que no tenerla. O se hace entera, con su propia dirección, o no se hace.
Contra los portales no se gana de frente, se gana al lado
En hostelería y alojamiento de la costa, los primeros puestos son de los portales de reservas. No los vas a desbancar y no merece la pena intentarlo: tienen más dominio, más contenido y más presupuesto que cualquier negocio de la comarca.
Lo que sí se puede es quedarse con la búsqueda que va después. Mucha gente descubre el sitio en el portal y luego busca el nombre en Google para ver la web, el teléfono o si sale más barato reservando directo. Si en ese momento tu web es peor que la ficha del portal, acabas pagando la comisión de un cliente que ya te había elegido.
Esa búsqueda de marca es barata de ganar, es tuya por definición y es la que más margen deja. Es por donde empezamos siempre que un cliente vive de un portal.