SEO · 5 de agosto de 2026 · 9 min

Problemas de SEO al publicar una web: qué se rompe el día del lanzamiento

El noindex heredado, las redirecciones que faltan, el dominio duplicado y las otras seis cosas que hunden el tráfico justo cuando la web nueva sale a producción.

Hay un momento concreto en el que una web pierde posiciones de golpe, y casi nunca es el que la gente imagina. No es meses después, por falta de contenido: es el mismo día que se publica. Una web rediseñada que caía de 400 visitas al mes a 40 en dos semanas es una llamada que recibimos varias veces al año, y el motivo suele estar en esta lista.

El noindex del entorno de pruebas que se queda puesto

Es el número uno, con diferencia. Mientras se desarrolla, la web lleva una etiqueta que le pide a Google que no la indexe — es lo correcto, porque nadie quiere que la versión a medias aparezca en los resultados. El problema es que quitarla es un paso manual, y se olvida.

El síntoma es inconfundible: la web funciona perfectamente, se ve bien, carga rápido, y sencillamente no aparece en Google ni buscando el nombre exacto de la empresa. Puede estar semanas así. La comprobación cuesta treinta segundos: busca `site:tudominio.com` en Google y mira si sale algo. Si no sale nada y la web lleva más de una semana publicada, revisa la etiqueta de robots y el archivo robots.txt.

Las redirecciones que nadie preparó

Si la web anterior tenía páginas posicionadas y las direcciones cambian —de `/servicios.php` a `/servicios/diseno-web`, por ejemplo—, cada dirección vieja necesita una redirección permanente a la nueva que le corresponde. Sin eso, todo el prestigio acumulado durante años se pierde y el visitante que llega desde Google cae en una página de error.

El error de matiz: redirigirlo todo a la portada. Es cómodo y es peor que no hacer nada, porque Google lo interpreta como que esa página ya no existe y descarta la redirección. Cada página vieja va a su equivalente real, una por una.

El mapa se prepara antes de publicar, no después, y se saca de la propia Search Console de la web vieja: las páginas que traen clics son las que hay que cuidar. Es media hora de trabajo que ahorra meses de recuperación.

La web accesible por cuatro direcciones a la vez

Toda web nace pudiendo responder en cuatro versiones: con y sin `www`, con `http` y con `https`. Para ti son la misma página; para un buscador pueden ser cuatro copias del mismo sitio compitiendo entre ellas.

  • Elige una sola versión buena, la que quieras, pero solo una
  • Las otras tres redirigen a ella de forma permanente
  • La etiqueta canónica de cada página apunta a esa versión
  • El sitemap y los enlaces internos usan esa versión y ninguna otra

Se comprueba escribiendo a mano las cuatro direcciones en el navegador y viendo si todas acaban en la misma. Si alguna se queda donde está, falta una redirección.

El sitemap que no se envió, o que miente

Un sitemap no hace que posiciones mejor, pero acelera mucho que Google descubra lo que has publicado, sobre todo en una web nueva sin enlaces externos. Enviarlo desde Search Console es un minuto.

Lo que sí hace daño es un sitemap con basura dentro: páginas que devuelven error, direcciones de la web vieja, páginas bloqueadas en robots.txt o la fecha de hoy en todas las entradas. Esa última es una señal falsa —dice que las 200 páginas se actualizaron esta madrugada— y Google acaba ignorando el archivo entero.

Las páginas que quedan fuera del menú

En un rediseño es normal que sobrevivan páginas que ya no caben en la navegación nueva. Si no las enlaza nadie, existen pero están aisladas: Google llega a ellas con dificultad y les da poca importancia, por buenas que sean.

Antes de publicar conviene listar todas las páginas que van a existir y comprobar que a cada una se llega desde algún enlace real del sitio. Crear una página no es lo mismo que publicarla; lo segundo incluye enlazarla desde algún sitio donde tenga sentido.

Los títulos duplicados que llegan de la plantilla

Muchos gestores rellenan el título de cada página con el nombre del sitio si no se les dice otra cosa. El resultado son treinta páginas que en Google se ven todas igual, y el título es lo primero que decide si alguien hace clic.

Cada página necesita el suyo, escrito para quien busca y no para el jefe: qué es, dónde y qué lo diferencia, en unos sesenta caracteres. La descripción no influye en la posición pero sí en el clic, así que merece los dos minutos.

Las imágenes que salen del diseño sin tocar

Las fotos que el cliente manda para la web nueva suelen pesar entre 3 y 20 MB cada una, porque salen directas de la cámara o del móvil. Publicadas así, la web se ve preciosa en el ordenador del diseñador y tarda seis segundos en abrir desde la calle con datos móviles.

Se comprimen antes de publicar, en formatos modernos y al tamaño en que se van a mostrar, y se les pone texto alternativo. En proyectos donde hemos hecho solo esto, la diferencia en el tiempo de carga en móvil ha sido de segundos, no de décimas.

Search Console y Analytics, el día uno y no el mes tres

Sin Search Console no sabes qué consultas te traen gente, qué páginas ha indexado Google ni qué errores está encontrando. Es gratis, se configura en diez minutos y los datos no son retroactivos: lo que no midas hoy se pierde para siempre.

Es el mismo panel del que salen los datos que usamos para decidir qué páginas escribir. Y sí: el hecho de que estés leyendo esto es probablemente porque alguien buscó justo este problema y nos lo encontramos ahí.

La comprobación de la primera semana

  • Buscar `site:tudominio.com` en Google y ver si aparecen las páginas
  • Escribir las cuatro versiones del dominio y comprobar que acaban en la misma
  • Probar cinco direcciones de la web vieja y ver si redirigen bien
  • Revisar en Search Console las páginas excluidas y por qué motivo
  • Abrir la web desde el móvil con datos, fuera de casa, y cronometrar

Si alguno de estos puntos falla en una web que acabas de publicar, se arregla en horas y la recuperación suele ser rápida. Lo que cuesta caro es descubrirlo seis meses después, cuando ya te has acostumbrado a que no entre nadie.

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