Una comarca estrecha y muy desigual
El Maresme es una franja de treinta kilómetros entre la sierra y el mar, y eso condiciona cómo se compra y cómo se busca. Nadie de Malgrat baja a Mataró a por un servicio que tiene en su calle, pero sí conduce veinte minutos por algo que solo hay en la capital. Traducido a una web: la búsqueda es intensamente local para el comercio y bastante más amplia para los servicios profesionales.
La otra consecuencia es la estacionalidad. En la parte alta de la comarca, de Calella a Malgrat, hay negocios que hacen buena parte del año entre junio y septiembre. Una web que se publica en mayo llega tarde: el trabajo se hace en invierno, cuando hay tiempo para pensarla.
Qué encontramos casi siempre
Webs hechas hace ocho o diez años que siguen funcionando pero ya no se pueden actualizar, porque quien las hizo no está o porque el gestor se quedó en una versión que nadie mantiene. La empresa no quiere rehacerla por miedo a perder lo que tiene en Google, que suele ser bastante.
Ese miedo es razonable y tiene solución: se inventaría lo que hay indexado, se rehace encima y se redirige URL por URL. Lo hemos hecho migrando sitios con más de dos mil direcciones sin perder posiciones. Rehacer no es empezar de cero.
Cómo trabajamos por la comarca
Nos desplazamos a la primera reunión, siempre. En una comarca de treinta kilómetros no tiene sentido llevar por videollamada un proyecto de tres meses, y ver el negocio por dentro cambia la web que sale después: el almacén, el taller o la tienda cuentan cosas que en un cuestionario no aparecen.
A partir de ahí el proyecto va con calendario y precio cerrado. Una web corporativa estándar se entrega en 10-15 días laborables desde que tenemos los textos y las fotos.