Industria heredada y comercio de ciudad
Los polígonos de Can Magarola, Can Magre y Can Prat nacieron en los años sesenta sobre las llanuras del Tenes y el Besòs, y con ellos llegó una diversificación que todavía manda: metalurgia, electrónica, química y logística. Son empresas que venden a otras empresas y que compiten por búsquedas de producto y de capacidad.
A la vez, Mollet es una ciudad con vocación comercial declarada, con su feria propia —Firamollet, en octubre— y un comercio de proximidad que compite con los centros de fuera. Para esos negocios, la web y la ficha de Google son el escaparate que decide si alguien se acerca o tira hacia el centro comercial.
Y está Gallecs: el espacio rural protegido entre Mollet y los municipios vecinos, con productores de agricultura ecológica que venden directo. Es un tipo de negocio que necesita algo muy concreto —contar el producto, el origen y dónde comprarlo— y que casi nunca lo tiene bien resuelto.


